Cayó una banda que escapó a la Ciudad después de robar un vehículo a mano armada
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Tres delincuentes, dos de ellos menores de edad, fueron detenidos por la Policía de la Ciudad luego de un intenso operativo realizado en el Barrio Zavaleta.
Los sospechosos habían protagonizado un violento robo a mano armada en Avellaneda, donde le sustrajeron un automóvil y diversas pertenencias personales a un hombre.
El seguimiento del vehículo mediante el sistema de monitoreo permitió localizarlos en territorio porteño y concretar los arrestos.
El procedimiento se llevó adelante tras una rápida coordinación entre distintas unidades policiales, que lograron reconstruir el recorrido de los asaltantes desde el momento en que escaparon con el vehículo robado.
La intervención del sistema de detección vehicular resultó determinante para ubicar el automóvil y desplegar un operativo cerrojo que terminó con la captura de los tres implicados, uno de los cuales registraba un importante historial delictivo pese a su corta edad.
El episodio comenzó en el cruce de las avenidas Galicia y Santa Fe, en el partido bonaerense de Avellaneda. Allí, un hombre fue sorprendido por varios delincuentes cuando salía de su vivienda.
Bajo amenazas con un arma de fuego, la víctima fue obligada a entregar su Toyota Etios gris, además de su teléfono celular y otros objetos personales que llevaba consigo.
Luego del asalto, los delincuentes emprendieron la fuga con dirección a la Ciudad de Buenos Aires. A partir de ese momento se activó el seguimiento del rodado mediante el sistema de cámaras y lectores de patentes, que detectó el ingreso del vehículo por el Puente Pueyrredón.
Esa información permitió conocer en tiempo real el trayecto de los sospechosos y orientar el despliegue de los efectivos policiales.
Con esos datos, personal de la División Unidad Táctica de Pacificación y de la Comisaría Vecinal 4 D inició un operativo de saturación en el Barrio Zavaleta, donde las cámaras habían señalado el ingreso del automóvil.
El procedimiento incluyó un cerrojo en distintos accesos y recorridas por el interior del barrio hasta que los uniformados localizaron a los tres sospechosos en la intersección del Pasaje La Sierra y la calle Luna.
Durante la requisa, los efectivos encontraron entre las prendas de vestir de los detenidos el teléfono celular que le había sido robado a la víctima, además de otros elementos pertenecientes al damnificado.
Entre los objetos recuperados había un bolso con tres billeteras, once tarjetas bancarias, dos documentos nacionales de identidad, una tarjeta correspondiente a un seguro, la licencia de conducir y la cédula verde del vehículo.
Mientras avanzaba el operativo, los investigadores continuaron con la búsqueda del automóvil sustraído. Poco después lograron hallarlo abandonado en la intersección de las calles Alvarado y Salom.
El vehículo presentaba una maniobra destinada a dificultar su identificación: las chapas patentes habían sido retiradas y ocultadas dentro de un tacho de residuos ubicado en las inmediaciones, una modalidad utilizada con frecuencia para intentar demorar el rastreo policial y evitar controles.
La recuperación tanto del rodado como de las pertenencias permitió restituir buena parte de los bienes sustraídos durante el asalto.
Además, el secuestro del vehículo aportará nuevos elementos para la investigación, ya que será sometido a distintas pericias con el objetivo de determinar si fue utilizado en otros hechos delictivos o si presenta rastros de interés para la causa.
Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores surgió al momento de identificar a los detenidos.
Se comprobó que el adolescente de 17 años acumulaba tres antecedentes por robos registrados en los años 2023 y 2025, además de una causa iniciada en 2024 por lesiones y amenazas.
Ese historial volvió a poner en debate la participación de menores de edad en delitos violentos y la reiteración de hechos protagonizados por jóvenes que ya habían tenido intervenciones previas con la Justicia.
Los otros dos detenidos también quedaron a disposición de las autoridades judiciales competentes. En el caso de los menores, se dispuso su traslado al Instituto Inchausti, mientras que también se ordenó el secuestro del automóvil recuperado y de todos los elementos vinculados al hecho para incorporarlos al expediente.
El operativo fue considerado exitoso debido a la rapidez con la que se logró reconstruir el recorrido de los delincuentes y recuperar tanto el vehículo como los objetos robados.
La combinación entre la tecnología de monitoreo urbano y el despliegue territorial permitió frustrar la fuga de los sospechosos pocas horas después del violento asalto cometido en Avellaneda.
El caso vuelve a reflejar la importancia de los sistemas de vigilancia y del trabajo coordinado entre las distintas áreas policiales para esclarecer delitos complejos en tiempos reducidos.
Asimismo, reabre el debate sobre la reincidencia de menores involucrados en hechos graves y la necesidad de encontrar respuestas que permitan reducir este tipo de episodios, que afectan la seguridad de los vecinos y generan una creciente preocupación social.


