La Policía de la Ciudad refuerza su seguridad desde el aire
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La Policía de la Ciudad cuenta con una estructura aérea propia que cumple un papel clave en la prevención del delito, los operativos de seguridad y la asistencia ante emergencias.
Con tres helicópteros y un equipo especializado de 23 integrantes, el Departamento de Aviación Policial mantiene una operación permanente durante todo el año y se convierte en un recurso estratégico cuando la intervención desde tierra necesita apoyo desde el aire.
El Departamento de Aviación Policial no se limita al patrullaje de la Ciudad. Sus aeronaves pueden intervenir en controles de tránsito, rastrillajes, búsquedas y salvamentos, operativos vinculados con eventos masivos y despliegues especiales.
También funcionan como apoyo para otras unidades policiales y para los equipos de emergencia que deben afrontar situaciones de particular complejidad.
La estructura está integrada por tres aeronaves: un Airbus EC 135 y dos Airbus MBB BO 105. Detrás de cada vuelo existe, además, un equipo conformado por pilotos, técnicos y personal administrativo que sostiene una actividad que no se detiene.
La particularidad de este servicio es precisamente esa disponibilidad permanente: el Departamento trabaja las 24 horas, los 365 días del año, con una organización preparada para responder cuando la situación lo requiere.
Cuando observo el funcionamiento de esta unidad, queda claro que el helicóptero es apenas una parte de un esquema mucho más amplio. Para que una aeronave pueda despegar y cumplir una misión de manera segura se necesita planificación, mantenimiento, coordinación operativa y personal capacitado.
Por eso, el Departamento cuenta con distintas divisiones que distribuyen responsabilidades y permiten atender tanto las necesidades de los helicópteros como la preparación de quienes los utilizan.
Entre sus tareas se encuentra la organización cotidiana de las operaciones, el seguimiento de los trabajos de mantenimiento y la capacitación permanente de los pilotos.
La seguridad de una misión aérea depende de múltiples factores y exige controles constantes para que las aeronaves permanezcan en condiciones adecuadas de funcionamiento.
Los helicópteros incorporan además diferentes recursos destinados a ampliar sus posibilidades de intervención. Entre ellos se encuentran los sistemas de iluminación, cámaras térmicas y megáfonos, además de los elementos necesarios para realizar descensos mediante rapel cuando la situación exige la participación de las Fuerzas Especiales de la Policía porteña.
Ese tipo de capacidad adquiere especial importancia durante procedimientos de alto riesgo. El Departamento puede participar en la movilización y asistencia de las Fuerzas Especiales frente a situaciones como tomas de rehenes, personas atrincheradas u otros episodios en los que resulta necesario desplegar recursos especializados.
En esos escenarios, la posibilidad de contar con apoyo aéreo permite sumar una perspectiva diferente y mejorar la coordinación del operativo.
La actividad tampoco queda limitada al ámbito estrictamente policial. La aviación de la fuerza mantiene una articulación con los Bomberos de la Ciudad, especialmente en situaciones que requieren asistencia desde el aire.
Entre las tareas se encuentra el apoyo durante incendios y la colaboración con el Grupo Especial de Rescate (GER), cuyos integrantes intervienen en emergencias que pueden involucrar salvamentos en altura y otros procedimientos de elevada complejidad.
Cada operativo presenta características particulares y obliga a mantener un elevado nivel de concentración. El trabajo aéreo combina las exigencias propias del vuelo con las necesidades de la intervención policial, por lo que la capacitación y la coordinación adquieren un peso determinante.
No se trata solamente de llegar rápidamente a un lugar, sino de hacerlo dentro de un procedimiento planificado y con condiciones que permitan actuar de manera segura.
Otro aspecto relevante aparece en el área de formación. El Departamento dispone de un Centro de Instrucción de Aeronáutica Civil (CIAC), destinado a capacitar a nuevos pilotos de drones.
Esta formación alcanza a integrantes de la Policía de la Ciudad, Bomberos, equipos de logística y miembros de otras fuerzas de seguridad.
La capacitación permite obtener una licencia de piloto de drones validada por la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), una herramienta que amplía las posibilidades de utilización de tecnología aérea dentro de los organismos de seguridad.
Los drones, por sus características, permiten obtener información desde el aire en determinadas circunstancias sin necesidad de desplegar un helicóptero, complementando así los recursos disponibles.
La capacidad aérea también fue utilizada en acontecimientos de enorme repercusión para la Ciudad. A lo largo de los últimos años, el Departamento participó en dispositivos vinculados con eventos internacionales, entre ellos los Juegos Olímpicos de la Juventud y la Cumbre de Líderes del G20, realizada en 2018.
Uno de los operativos más recordados ocurrió a fines de diciembre de 2022, cuando la Selección argentina regresó al país después de conquistar el Mundial de Qatar.
El traslado de Lionel Messi y del plantel campeón del mundo hacia el predio de la Asociación del Fútbol Argentino, en Ezeiza, demandó un importante despliegue de seguridad debido a la multitud que salió a las calles para recibir a los futbolistas.
En ese procedimiento se desarrolló una logística coordinada entre fuerzas de distintas jurisdicciones para acompañar el traslado y garantizar la seguridad tanto de los integrantes de la Selección como de las personas que se concentraron durante el recorrido. La participación de recursos aéreos formó parte de ese dispositivo extraordinario.
Así, el Departamento de Aviación Policial se consolidó durante la última década como una herramienta complementaria para las distintas áreas de la Policía de la Ciudad.
Sus helicópteros, su personal especializado y la formación vinculada con nuevas tecnologías permiten ampliar la capacidad de respuesta frente a emergencias, operativos especiales, grandes concentraciones de personas y situaciones que requieren una mirada diferente desde el aire.
La operación permanente y la articulación con otras unidades muestran que detrás de cada vuelo existe una estructura destinada a sostener una tarea que combina prevención, seguridad, rescate y asistencia.
En una ciudad con actividad constante, disponer de recursos capaces de intervenir desde el aire representa una pieza más dentro del complejo esquema de respuesta ante situaciones de emergencia y seguridad.


