La Ciudad retiró más de 500 reservas de estacionamiento irregulares
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La Ciudad de Buenos Aires avanza con una revisión de las reservas de estacionamiento destinadas a personas con discapacidad y, en lo que va de 2026, ya retiró más de 500 espacios que presentaban irregularidades.
Entre los casos detectados hubo señalización vencida, reservas que ya no estaban en uso, cartelería adulterada e instalaciones realizadas sin la correspondiente autorización.
El objetivo, según explicaron desde el área de Movilidad, es recuperar espacios que permanecían ocupados de manera irregular y garantizar que este beneficio llegue efectivamente a quienes cumplen con los requisitos para contar con una reserva especial.
“Ordenar el espacio público y garantizar que se cumplan las normas de convivencia es una prioridad de esta gestión”, sostuvo Pablo Bereciartua, ministro de Movilidad e Infraestructura.
Denuncia de reservas de espacio para personas con discapacidad
La medida forma parte de un proceso de control sobre el uso del espacio público que busca, además, transparentar un sistema sensible para muchas personas.
Las reservas de estacionamiento para personas con discapacidad están pensadas para facilitar la movilidad y el acceso a los domicilios o lugares donde resulta necesaria una ubicación cercana.
Sin embargo, el paso del tiempo, cambios en la situación de los beneficiarios o directamente maniobras irregulares pueden provocar que algunos de esos espacios continúen ocupando la vía pública sin que exista una justificación vigente.
Solicitud de reserva de espacio de estacionamiento para personas con discapacidad
Durante los controles realizados este año, la Ciudad detectó reservas vencidas, carteles correspondientes a personas que ya no utilizaban el beneficio e incluso situaciones en las que la señalización habría sido modificada o colocada sin autorización.
Frente a este escenario, se retiraron más de 500 reservas irregulares y se puso en marcha un protocolo para unificar la forma de actuación de las distintas áreas que intervienen en estos procedimientos.
La implementación de criterios comunes apunta a evitar demoras y diferencias a la hora de inspeccionar cada caso. El nuevo procedimiento establece cómo se debe comprobar la vigencia de una reserva, cuáles son los pasos para retirar la cartelería y en qué situaciones corresponde avanzar ante la posible existencia de un delito vinculado con la falsificación o adulteración de la señalización.
La fiscalización no se limita solamente a quitar un cartel o liberar un espacio. Cuando los agentes encuentran indicios de que una señalización fue falsificada o modificada de manera irregular, la Secretaría de Tránsito puede presentar una denuncia ante el Ministerio Público Fiscal para que se investigue el caso.
De esta manera, una infracción administrativa podría derivar en una investigación judicial si existen elementos que hagan presumir una maniobra de falsificación.
Además, quienes sean considerados responsables de una reserva irregular podrían tener que afrontar el recupero de los costos generados por el operativo de remoción y por la reparación del espacio público.
También se podrá dar intervención a las áreas competentes para analizar una eventual suspensión preventiva de la licencia de conducir, según las características de cada situación.
La normativa porteña también contempla sanciones para quienes coloquen, modifiquen o alteren señalización vial sin contar con la autorización correspondiente.
Se trata de una conducta que no sólo afecta la organización del tránsito, sino que puede generar confusión entre los conductores y limitar la disponibilidad de espacios que deben estar correctamente identificados y destinados a quienes realmente los necesitan.
El control sobre estas reservas también requiere de la participación de los vecinos. Cualquier persona que detecte un espacio reservado para personas con discapacidad que parezca estar fuera de uso puede realizar un reclamo ante la Ciudad.
Entre las situaciones que pueden ser reportadas se encuentran los carteles adulterados, las reservas correspondientes a beneficiarios fallecidos o aquellos casos en los que existan dudas sobre la vigencia de la autorización.
La revisión busca evitar que una reserva permanezca indefinidamente en la vía pública cuando las condiciones que justificaron su otorgamiento ya cambiaron.
En una ciudad donde conseguir estacionamiento suele ser una dificultad cotidiana, cada espacio reservado tiene un impacto directo sobre la disponibilidad general, aunque el principal objetivo del sistema sigue siendo garantizar accesibilidad para las personas que realmente requieren este beneficio.
Quienes necesiten solicitar una nueva reserva de estacionamiento por discapacidad pueden iniciar el trámite de manera online mediante el sistema de Tramitación a Distancia o hacerlo presencialmente en las sedes comunales, solicitando previamente un turno.
El proceso permite analizar cada solicitud y determinar si corresponde otorgar la reserva de acuerdo con la situación presentada.
La decisión de reforzar los controles apunta, en definitiva, a dos objetivos complementarios: preservar un derecho fundamental para las personas con discapacidad y, al mismo tiempo, impedir que el beneficio sea utilizado, mantenido o reproducido de manera irregular.
La remoción de más de 500 reservas durante los primeros meses de 2026 refleja la dimensión del problema y anticipa la continuidad de las inspecciones.
Con un protocolo común, mayores controles y la posibilidad de que los propios vecinos alerten sobre situaciones sospechosas, la Ciudad busca mantener actualizado el sistema y liberar aquellos espacios que ya no cuentan con una justificación válida.
El desafío será sostener la fiscalización para que las reservas especiales cumplan su verdadera función y no se transformen en un privilegio permanente sobre el espacio público.


