La Boca suma un museo clave para entender su pasado portuario
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La historia de Buenos Aires vuelve a asomar desde el barro del Riachuelo. En el corazón de La Boca, la Ciudad acelera la puesta en valor de Barraca Peña, el enclave portuario más antiguo de la zona sur, con el objetivo de transformarlo en un museo que recupere la memoria productiva, comercial y marítima que forjó buena parte de la identidad porteña.
“Barraca Peña es uno de los inmuebles más antiguos que tiene Buenos Aires, con documentación de antes del Virreinato.
Comenzamos queriendo recuperar un inmueble y vamos descubriendo capas y capas de historia de la ciudad en este objetivo que tenemos, que es proteger nuestro patrimonio, nuestra estructura y lo que nos da identidad”, sostuvo el jefe de Gobierno, Jorge Macri, durante una recorrida por el predio junto a la ministra de Cultura, Gabriela Ricardes, y el subsecretario Leonardo Bellante.
La intervención se desarrolla en la avenida Pedro de Mendoza 3003, donde se levanta la histórica Barraca Peña, fundada por el comerciante gallego Francisco de la Peña Fernández.
Se trata de la barraca más antigua del Riachuelo, con antecedentes que se remontan a 1774, en tiempos previos incluso a la consolidación institucional del Virreinato del Río de la Plata.
Lo que comenzó como un punto estratégico de acopio y comercialización de mercaderías terminó convirtiéndose en un engranaje central del modelo agroexportador que marcó a la Argentina de fines del siglo XIX.
Las obras avanzan por etapas y, según el cronograma oficial, concluirán en julio.
A partir de entonces, el espacio abrirá sus puertas como museo, con una propuesta centrada en reconstruir cómo funcionaba la actividad portuaria en La Boca en los siglos XIX y XX, cuando el barrio era sinónimo de movimiento incesante, inmigración y comercio internacional.
El conjunto arquitectónico conserva dos sectores destinados originalmente a producción y acopio —uno aún en pie y otro en estado ruinoso—, el almacén de ramos generales “El Triunfo” y el mercado de lana, carbón y frutos conocido como “La Lanera”.
Cada uno de estos espacios refleja una etapa distinta del desarrollo económico de la zona sur, cuando el puerto natural del Riachuelo concentraba el embarque de materias primas rumbo a Europa.
El predio comenzó a edificarse formalmente en 1863 y llegó a contar con infraestructura logística de avanzada para la época: una estación ferroviaria propia —Barraca Peña— que formaba parte de un ramal del ferrocarril Belgrano Sur construido por el propio Peña para conectar su centro de operaciones; un puente levadizo que vinculaba el tendido con la otra orilla del Riachuelo; y un muelle cercano desde donde partían las mercaderías hacia el Viejo Continente.
Esa articulación entre tren, muelle y depósitos configuró un nodo estratégico que explica el crecimiento del barrio.
En 2018, el sitio fue declarado Área de Protección Histórica, un paso clave para blindarlo frente al avance inmobiliario y garantizar su preservación.
Desde entonces, los trabajos se orientan no solo a restaurar estructuras sino también a investigar en profundidad el valor arqueológico del lugar.
Durante las tareas de recuperación emergieron hallazgos de alto impacto patrimonial. Entre ellos, un patio con cisterna del siglo XVII que apareció mientras se intervenía el suelo del predio.
Pero quizá el descubrimiento más resonante sea el “Pecio”, un navío del siglo XVI hallado originalmente en Puerto Madero durante la construcción de un edificio y posteriormente enterrado en los terrenos de la Barraca para su conservación.
La futura museografía prevé incorporar estos elementos como piezas centrales de la narrativa histórica.
El nuevo museo buscará dialogar con otras referencias culturales del barrio, como Caminito, el Colón Fábrica y la Fundación Proa, ampliando la oferta turística de La Boca más allá del circuito tradicional.
También se integrará a la red de sitios arqueológicos que ya funcionan en la Ciudad, como La Cisterna y Virrey Liniers, en Monserrat, y La Noria en Villa Riachuelo, consolidando un corredor que combina patrimonio material y memoria urbana.
Las dos primeras etapas de restauración ya están concluidas. El foco estuvo puesto en la consolidación estructural del almacén “El Triunfo”, cuya estabilidad era prioritaria para garantizar la seguridad del conjunto.
En las próximas semanas se avanzará con la adecuación de salas para exposiciones permanentes y temporarias, y con la reapertura de la terraza mirador en “La Lanera”, desde donde se podrá observar el Riachuelo y comprender in situ la lógica portuaria que definió el perfil del barrio.
Además, el proyecto contempla la recuperación de piezas vinculadas al barco hallado y la construcción de un estacionamiento destinado a micros turísticos y escolares, una señal clara de que el gobierno porteño apunta a posicionar el sitio como un polo educativo y cultural para visitas guiadas.
La figura de Francisco de la Peña Fernández, comerciante gallego que dio nombre al lugar, también ocupará un espacio destacado en el relato museográfico. Su iniciativa empresarial —que incluyó la construcción de infraestructura ferroviaria propia— da cuenta de la escala de las operaciones que se desarrollaban en la ribera sur en pleno auge agroexportador.
La Boca, inmortalizada en las pinturas de Benito Quinquela Martín, fue escenario de esa efervescencia comercial que mezclaba obreros, marineros, inmigrantes y empresarios.
El futuro museo buscará recrear ese clima, no como una postal romántica sino como un proceso histórico concreto que explica la configuración económica y social de Buenos Aires.
La recuperación de Barraca Peña, en ese sentido, no es solo una obra edilicia. Es una apuesta por resignificar un territorio que durante décadas quedó relegado frente a otras zonas de la Ciudad.
La puesta en valor del patrimonio industrial y portuario aporta una dimensión distinta al relato urbano y permite entender que el sur también fue motor de desarrollo.
Cuando las puertas se abran en julio, el visitante no solo recorrerá un edificio restaurado: caminará por un sitio que concentra más de dos siglos de historia productiva, ferroviaria y marítima.
En un contexto en el que la memoria urbana suele quedar eclipsada por el vértigo inmobiliario, la recuperación de Barraca Peña ofrece una oportunidad concreta para reconectar con las raíces materiales de Buenos Aires y comprender, desde la ribera del Riachuelo, cómo se construyó la ciudad que hoy habitamos.


