Desbaratan desarmadero clandestino en Saavedra con autopartes por $25 millones
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En un operativo que vuelve a poner bajo la lupa el circuito ilegal de autopartes en la Ciudad de Buenos Aires, la Policía de la Ciudad desarticuló un desarmadero clandestino en el Barrio Mitre, en Saavedra, donde se secuestraron piezas valuadas en cerca de 25 millones de pesos, un número que refleja la magnitud económica del negocio negro que sigue creciendo a la par del robo automotor.
La investigación comenzó con tareas de ciberprevención, confiaron fuentes del caso, en referencia al trabajo de la Sección Relevamiento en Investigaciones Complejas de la Dirección de Lucha contra el Cibercrimen.
El dato no es menor: el comercio ilegal ya no se limita a galpones ocultos o ventas callejeras, sino que migra hacia plataformas digitales masivas, donde la oferta se disfraza de transacción entre particulares y dificulta el rastreo inmediato de la mercadería.
Según pude reconstruir a partir de la información oficial y del seguimiento del caso, la investigación se inició cuando detectives detectaron en redes sociales la actividad de un usuario que ofrecía autopartes usadas a través de Marketplace, un canal que no está habilitado para la comercialización formal de este tipo de repuestos.
La modalidad, lejos de ser aislada, responde a una tendencia creciente: la digitalización del mercado ilegal.
A partir de ese hallazgo, la fiscalía interviniente ordenó avanzar sobre la identidad del vendedor y el origen de las piezas publicadas.
Tras cruzar datos, perfiles y movimientos digitales, los investigadores lograron establecer que la venta no sólo se realizaba online, sino que también se concretaba físicamente en el domicilio del sospechoso, ubicado en una vivienda del Barrio Mitre.
Con esa información, el juzgado correspondiente autorizó el allanamiento. Durante el procedimiento, los efectivos secuestraron una enorme cantidad de autopartes de distintos modelos y marcas, todas sin documentación que acreditara su procedencia legal.
El dato es clave: la falta de trazabilidad es uno de los indicadores más claros dentro del circuito delictivo vinculado al robo de vehículos.
Durante el operativo se encontraron piezas distribuidas en distintos sectores de la casa e incluso en el frente del domicilio.
Entre los elementos incautados había blocks de motor, calipers de freno, parabrisas, tanques de combustible, parrillas, columnas de dirección, llantas, paragolpes, tapas de baúl, puertas completas, bombas de aceite y guardabarros.
El valor estimado en el mercado negro alcanza los 25 millones de pesos, una cifra que permite dimensionar el volumen económico de este tipo de estructuras.
No es un dato menor. En Argentina, el mercado ilegal de autopartes está directamente vinculado al robo automotor.
Según distintos informes del sector asegurador y de seguridad, un porcentaje significativo de los vehículos robados termina desguazado para abastecer este circuito.
La demanda existe porque las autopartes nuevas tienen costos elevados, y muchos consumidores recurren al mercado informal sin verificar el origen de los productos.
En paralelo al secuestro de las autopartes, los agentes incautaron documentación y equipos electrónicos que ahora serán sometidos a peritajes.
El objetivo es determinar si existían conexiones comerciales con otras redes de venta ilegal, posibles proveedores o compradores habituales.
Este tipo de análisis suele abrir nuevas líneas investigativas, especialmente cuando hay transacciones digitales registradas.
Dentro de la vivienda, los oficiales notificaron al principal imputado, un hombre de 41 años, sobre la apertura de una causa por desarmado ilegal de automotores y/o comercialización, transporte o almacenamiento de repuestos usados.
Además, en el lugar fueron identificados otros dos hombres y una mujer, cuya situación quedó sujeta a lo que determine la magistratura interviniente.
En términos judiciales, este tipo de delitos puede implicar penas significativas, sobre todo cuando se comprueba la existencia de una estructura organizada o reiteración en la actividad.
La legislación busca desalentar no sólo el robo de vehículos, sino también la cadena comercial posterior que hace rentable este delito.
Desde el punto de vista operativo, los investigadores destacan el rol creciente del ciberpatrullaje. Hoy, gran parte de la venta ilegal se desplaza hacia redes sociales y plataformas digitales masivas, donde los delincuentes intentan mezclarse con vendedores legítimos.
El desafío para las fuerzas de seguridad es doble: detectar la actividad sospechosa y reunir pruebas digitales que sean válidas en sede judicial.
También hay un componente social y económico que explica la persistencia de este mercado. La inflación, el costo de los repuestos originales y la falta de controles estrictos en algunos circuitos comerciales generan condiciones favorables para la expansión del mercado negro.
Sin embargo, desde el ámbito judicial y policial remarcan que la compra de autopartes sin origen certificado alimenta directamente el delito.
En los últimos años, los operativos contra desarmaderos clandestinos se multiplicaron, pero los especialistas advierten que la dinámica del delito cambia constantemente.
Cuando se clausura un punto físico, muchas veces la venta se traslada al entorno digital, lo que obliga a las fuerzas de seguridad a actualizar estrategias de investigación de manera permanente.
El operativo en Saavedra vuelve a exponer la dimensión económica y estructural del negocio ilegal de autopartes, una problemática que combina delito tradicional con nuevas herramientas digitales.
Mientras la investigación continúa y se analizan las conexiones que podrían surgir de los peritajes electrónicos, el caso refuerza la importancia del control sobre la comercialización de repuestos y el rol del trabajo investigativo para cortar la cadena del delito.


