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El barrio de Villa Urquiza se prepara para un cambio histórico en su conectividad

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Las obras para habilitar un cruce alternativo sobre las vías del Ferrocarril Mitre ya están en marcha y marcan el primer paso concreto hacia uno de los proyectos más esperados del norte porteño: el Paso Bajo Nivel de la avenida Álvarez Thomas.

La intervención, que se ejecuta en la calle Miller, busca garantizar la circulación vehicular y peatonal durante el desarrollo del túnel definitivo, sin aislar al barrio ni interrumpir su dinámica cotidiana.

Se trata de una obra clave para que el barrio no quede partido en dos mientras avanzamos con una solución de fondo, señalaron fuentes vinculadas al proyecto, al explicar que el nuevo cruce provisorio permitirá mantener la conectividad entre ambos lados de las vías sin resignar seguridad ni fluidez en el tránsito.

La Ciudad de Buenos Aires puso en marcha la construcción de un Paso a Nivel (PAN) provisorio sobre la calle Miller, a unos 200 metros del actual cruce de la avenida Álvarez Thomas.

Esta obra es condición indispensable para avanzar con el futuro Paso Bajo Nivel (PBN), una infraestructura que apunta a eliminar definitivamente uno de los puntos críticos de tránsito y seguridad vial de la zona.

El proyecto se inscribe dentro del plan integral conocido como “Ciudad sin barreras”, una política pública que busca suprimir los cruces ferroviarios a nivel, reducir los tiempos de espera, mejorar la circulación urbana y, sobre todo, disminuir la cantidad de siniestros viales.

Según estadísticas oficiales, los cruces a nivel concentran un alto porcentaje de incidentes de tránsito, especialmente en zonas densamente pobladas como Villa Urquiza y alrededores.

Para ejecutar el túnel definitivo en Álvarez Thomas será necesario cerrar ese paso durante un período prolongado. Frente a ese escenario, la habilitación del cruce en Miller aparece como una solución intermedia que permitirá sostener la circulación de autos, colectivos, ciclistas y peatones.

Un punto central para los vecinos es que el actual Paso a Nivel no será clausurado hasta que el nuevo cruce provisorio esté completamente operativo, evitando así un vacío de conectividad.

En cuanto a sus características, el PAN de Miller tendrá un carácter estrictamente transitorio. Contará con dos carriles de circulación y un único sentido de tránsito hacia la avenida General Paz.

Su funcionamiento estará limitado al tiempo que duren las obras del Paso Bajo Nivel y, una vez inaugurado el túnel de Álvarez Thomas, será desmantelado.

La seguridad es uno de los ejes centrales de la intervención. Los trabajos incluyen la instalación de nueva señalética ferroviaria y vial, con tecnología actualizada, además del tendido de cañerías y cableado para garantizar un correcto funcionamiento de los sistemas de alerta.

También se construirá una garita destinada a los banderilleros, equipada con instalaciones sanitarias y eléctricas, una mejora significativa respecto de las condiciones operativas actuales.

El proyecto contempla, además, una especial atención al tránsito peatonal. Los dos cruces existentes sobre la calle Miller, que ya cuentan con laberintos y señales sonoras, serán readecuados a la nueva geometría del paso provisorio.

El objetivo es que quienes circulan a pie puedan hacerlo de manera segura, incluso durante las etapas más intensas de la obra, manteniendo estándares de accesibilidad y prevención de riesgos.

Desde el punto de vista urbano, el futuro Paso Bajo Nivel de Álvarez Thomas representa una transformación de fondo para la Comuna 12.

El diseño final prevé dos carriles de circulación, rampas peatonales y una integración más fluida del entorno, reduciendo las históricas demoras que se generan cada vez que pasa una formación del Ferrocarril Mitre.

La obra también mejorará la accesibilidad de los frentistas y fortalecerá la conectividad entre Villa Urquiza, Colegiales y Chacarita.

Especialistas en movilidad urbana coinciden en que este tipo de intervenciones no solo impactan en el tránsito, sino también en la calidad de vida de los barrios.

Menos barreras físicas implican recorridos más cortos, mayor previsibilidad en los tiempos de viaje y una reducción del estrés cotidiano para quienes viven o trabajan en la zona.

Desde este lugar entendemos que el cruce provisorio de Miller no es una obra menor ni un simple parche, sino una pieza estratégica para que una solución largamente postergada pueda finalmente concretarse.

El desafío ahora será sostener los plazos y minimizar las molestias, para que el Paso Bajo Nivel de Álvarez Thomas deje de ser una promesa y se convierta en una mejora tangible para el barrio y la ciudad.

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