El Hospital Rocca incorpora mejoras para agilizar la atención
4 minutos de lectura
La transformación del Hospital de Rehabilitación Manuel Rocca ya está en marcha y no se trata de un simple retoque edilicio.
El Ministerio de Salud porteño impulsa una intervención estratégica que apunta a reordenar espacios clave, agilizar circuitos internos y mejorar de manera concreta la calidad de atención para cientos de pacientes que transitan procesos de rehabilitación complejos en la Ciudad de Buenos Aires.
“La reorganización busca garantizar circuitos más eficientes tanto para pacientes como para el equipo de salud”, explicaron desde el área sanitaria al detallar un proyecto que pone el foco en dos sectores neurálgicos: el Taller de Rehabilitación y la Farmacia.
La premisa es clara: optimizar el funcionamiento diario sin interrumpir la prestación de servicios esenciales.
El Hospital de Rehabilitación Manuel Rocca, referencia en la atención integral de personas con discapacidad motora y patologías neurológicas, requiere dinámicas de trabajo específicas.
Allí no solo se atienden consultas ambulatorias, sino que también se desarrollan procesos prolongados de recuperación física, readaptación funcional y acompañamiento interdisciplinario.
En ese contexto, cada metro cuadrado importa y cada circuito mal resuelto puede impactar en tiempos de espera, comodidad y eficiencia operativa.
La obra contempla, en su área central, la remodelación del Taller de Rehabilitación y del Hospital de Día.
Uno de los cambios más relevantes será la implementación de accesos independientes para ambos sectores.
Esta decisión apunta a ordenar la circulación interna, evitar cruces innecesarios y facilitar el desplazamiento de pacientes, muchos de los cuales utilizan sillas de ruedas, andadores u otros dispositivos de apoyo.
El rediseño no se limita a separar espacios: también introduce un criterio de flexibilidad. Mediante la incorporación de tabiquería móvil, el Taller de Rehabilitación y el Hospital de Día podrán integrarse cuando la demanda lo requiera.
Esto permitirá adaptar la infraestructura a distintas dinámicas asistenciales, ya sea para ampliar áreas de trabajo, reorganizar actividades grupales o responder a picos de atención.
En términos de gestión hospitalaria, se trata de una solución que combina orden y versatilidad.
En paralelo, la Farmacia será objeto de una refuncionalización integral. El proyecto prevé la creación de áreas específicas que fortalecerán su funcionamiento interno y la trazabilidad de los insumos.
Se incorporarán un depósito de insumos generales, un sector destinado a la entrega de medicamentos para internación, un depósito restringido para medicamentos que requieren mayores medidas de control, un espacio para materiales a esterilizar y un dormitorio para el personal del área.
Este último punto no es menor: en hospitales de alta complejidad, la disponibilidad y el descanso adecuado del personal impactan directamente en la calidad del servicio.
La organización interna de la Farmacia es clave para garantizar que los medicamentos lleguen en tiempo y forma a cada paciente, especialmente en procesos de rehabilitación donde la adherencia terapéutica es determinante.
Desde la gestión sanitaria sostienen que la intervención permitirá optimizar los procesos de trabajo y mejorar la circulación dentro del establecimiento.
En la práctica, esto implica reducir demoras, minimizar errores logísticos y ofrecer entornos más seguros tanto para el equipo de salud como para quienes atraviesan tratamientos prolongados.
La iniciativa se inscribe en una política más amplia de mejora continua de la infraestructura del sistema público de salud de la Ciudad. En los últimos años, la actualización de hospitales y centros de atención primaria se convirtió en un eje central, con inversiones destinadas a modernizar instalaciones, incorporar tecnología y adecuar espacios a estándares contemporáneos de seguridad y accesibilidad.
En el caso del Hospital Manuel Rocca, el desafío es doble: preservar su rol histórico como institución especializada y, al mismo tiempo, adaptarlo a nuevas exigencias asistenciales.
La reorganización de circuitos internos responde a una lógica moderna de gestión hospitalaria, donde la arquitectura no es un mero contenedor, sino una herramienta que influye directamente en la experiencia del paciente y en la eficiencia del equipo profesional.
No se trata solo de paredes nuevas o depósitos mejor distribuidos. La intervención apunta a consolidar un entorno funcional, seguro y acorde a la complejidad de los tratamientos que allí se realizan.
En un hospital dedicado a la rehabilitación, donde cada avance del paciente es fruto de un trabajo interdisciplinario sostenido, contar con espacios adecuados no es un detalle: es una condición necesaria para potenciar resultados.
La obra, en definitiva, busca fortalecer los servicios que se brindan a personas en proceso de recuperación, optimizando tiempos, mejorando la organización interna y acompañando con infraestructura adecuada el esfuerzo cotidiano de médicos, kinesiólogos, terapistas ocupacionales, farmacéuticos y personal de apoyo.
Con esta intervención, el Gobierno porteño apuesta a consolidar un modelo de salud pública que combine planificación, inversión y mejora constante, entendiendo que la calidad de atención no depende únicamente del recurso humano, sino también del entorno en el que ese trabajo se desarrolla.


