Cayeron dos mujeres que vendían drogas por WhatsApp y Telegram
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En un nuevo golpe al narcomenudeo porteño, la Policía de la Ciudad desarticuló un punto de venta de drogas en el barrio de La Boca, donde fueron detenidas dos mujeres y se secuestraron más de un centenar de dosis de marihuana listas para la venta, además de cocaína, dinero en efectivo y elementos utilizados para el fraccionamiento.
“Este operativo es el resultado de meses de investigación y demuestra la importancia de seguir atacando los eslabones que sostienen la cadena de comercialización de drogas en los barrios”, señalaron desde la fuerza de seguridad luego de los procedimientos que tuvieron lugar en viviendas de la zona sur de la Capital Federal.
La investigación había comenzado en junio, cuando la División Investigaciones Antidrogas Zona Sur recibió información que apuntaba a una red de narcomenudeo que operaba de manera silenciosa, aprovechando la discreción que ofrecen las aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp y Telegram.
Según los datos que se fueron recolectando en el transcurso de la pesquisa, las imputadas comercializaban principalmente cogollos de marihuana mediante encargos digitales y entregas pactadas, un modus operandi cada vez más frecuente en las grandes ciudades.
Con la autorización del Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas N°11, a cargo del doctor Rebequi, y bajo la coordinación de la Unidad Fiscal Especializada en Investigaciones de Delitos vinculados con Estupefacientes (UFEIDE), dirigida por la doctora Cecilia Amil Martín, se llevaron adelante dos allanamientos simultáneos en domicilios de Palos al 300 y Suárez al 600, en el corazón de La Boca.
El despliegue contó con la participación de la División Perros de la fuerza, que intervino con un can adiestrado en detección de narcóticos.
La pericia del animal resultó clave para localizar parte de la droga que estaba oculta en sectores poco accesibles de las viviendas.
Como resultado, los efectivos secuestraron 120 envoltorios tipo Ziploc con marihuana ya fraccionada para la venta, dosis de cocaína, balanzas de precisión, teléfonos celulares y diversos elementos de corte y preparación.
Además, fue incautada una suma de dinero en efectivo que los investigadores relacionan directamente con la actividad ilícita. Este tipo de hallazgos refuerza la hipótesis de que las mujeres detenidas actuaban como distribuidoras en pequeña escala, abasteciendo a consumidores de la zona y posiblemente a intermediarios.
Fuentes cercanas a la causa explicaron que la operatoria de venta a través de chats encriptados se ha convertido en un desafío adicional para las fuerzas de seguridad, ya que dificulta la trazabilidad de las comunicaciones y obliga a desplegar un trabajo de seguimiento mucho más minucioso.
De hecho, la investigación se valió de técnicas de vigilancia discreta, cruces de información y análisis de patrones de consumo para poder dar con los domicilios utilizados como depósitos y puntos de fraccionamiento.
Un informe del Observatorio Argentino de Drogas del Sedronar revela que, en la Ciudad de Buenos Aires, la marihuana sigue siendo la sustancia ilegal de mayor consumo, con un aumento sostenido en los últimos años.
A la par, el narcomenudeo se ha diversificado y sofisticado, pasando de las ventas callejeras visibles a mecanismos más encubiertos, como los grupos cerrados de mensajería, donde los compradores y vendedores se mueven con mayor sensación de impunidad.
Las dos mujeres detenidas quedaron a disposición de la Justicia y afrontan cargos por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, un delito que, según el Código Penal argentino, contempla penas que van de 4 a 15 años de prisión.
La fiscalía interviniente deberá determinar si existían vínculos con redes más grandes o si se trataba de un circuito autónomo de abastecimiento en la zona.
Vecinos de La Boca, consultados de manera informal, reconocieron que la actividad narco en ciertos pasajes del barrio no es una novedad y que los operativos generan un respiro. “Uno ya se acostumbra a ver movimientos raros en las esquinas.
Cuando aparece la policía y se lleva a alguien, sentimos que por lo menos se hace algo”, comentó un frentista de la zona de Suárez, que prefirió no dar su nombre.
El operativo no solo tuvo como objetivo interrumpir la comercialización inmediata de drogas en ese sector, sino también enviar un mensaje de presencia estatal en barrios donde la vulnerabilidad social es aprovechada por las redes de narcomenudeo para reclutar y expandirse.
Desde la fuerza subrayaron que este tipo de procedimientos forman parte de una estrategia más amplia para reducir la oferta de drogas en la Ciudad, a la par de campañas preventivas orientadas a desalentar el consumo en jóvenes.
La causa seguirá su curso judicial en los próximos días, mientras las detenidas esperan su indagatoria. En paralelo, los investigadores analizan la información recuperada de los celulares secuestrados, que podría abrir nuevas líneas de investigación y permitir identificar a proveedores o clientes habituales.
La lucha contra el narcotráfico, incluso en su expresión de narcomenudeo, es un frente abierto en la Ciudad de Buenos Aires.
Cada allanamiento de este tipo no solo implica una detención puntual, sino también la posibilidad de cortar cadenas de distribución y evitar que las drogas lleguen a más jóvenes. Aunque el problema excede lo local y se conecta con dinámicas regionales y globales, cada pequeño paso constituye un avance en la tarea de contener un fenómeno complejo y persistente.
En definitiva, lo ocurrido en La Boca es un recordatorio de que la combinación de investigación paciente, intervención judicial y despliegue táctico sigue siendo una de las armas más efectivas contra quienes lucran con el narcotráfico en los barrios.