Un árbol muy corpulento y alto

De la familia de las leguminosas, tiene una amplia distribución en Brasil austral, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Argentina, donde habita en las zonas subtropicales húmedas, en el nivel inferior de la selva tucumano-oranense.
Posee varios nombres vulgares según la región: pacará, timbó, oreja de negro, timbauba.

Es un árbol corpulento que alcanza más de 20 de altura y puede superar el metro de diámetro su tronco.

Con corteza color gris ceniciento, bastante lisa en los ejemplares jóvenes, con numerosas y grandes lenticelas extendidas transversalmente, gruesa y algo agrietada en los árboles adultos; muestra clorofila debajo del súber.

De copa amplia, extendida, aparasolada. Follaje de hojas alternas, compuestas y plumosas, caduco tardíamente.

Flores globosas, semiesféricas, formadas por los estambres sobresalientes, blanquecinos; aparecen desde octubre hasta enero, a las que siguen frutos de forma arriñonada color negro, muy llamativos ya que permanecen bastante tiempo en la planta.

En ganadería se menciona la toxicidad del fruto para los bovinos que están gestando.

Su madera, liviana y resistente al agua, es utilizada en el norte de nuestro país para el interior y exterior de muebles; en canoas, envases, colmenas. La corteza del timbó tiene un buen porcentaje de taninos, por lo cual también se lo emplea en las curtiembres para teñir el cuero.

Tanto la corteza como el fruto del timbó contienen abundante saponina, un producto que hace espuma en contacto con el agua, motivo por el cual los indígenas del norte de Argentina, de la etnia pilagá, lo utilizaban como jabón casero.

En su hábitat natural sus frutos son alimento del mono carayá negro, el tapir y el pecarí de collar; también es planta hospedera de varios lepidópteros.

Es de rápido crecimiento, utilizado como especie ornamental en regiones templadas para grandes parques y plazas.

Sensible a heladas en ejemplares jóvenes, de menos de 3 m de altura; a medida que crece se hace tolerante a las bajas temperaturas.

Fácil de propagar por semilla, que debe remojarse durante 24 horas en agua para favorecer la germinación.

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(El Equipo de Noticias Vecinales)