Miles de fieles se acercaron a Liniers
1 minuto de lecturaMiles de feligreses de distintas partes del país esperaban en larguísimas colas su turno para ingresar a la Iglesia.
Lejos del vaivén habitual de autos que suele saturar la calle Cuzco a la altura de Rivadavia, la cuadra permanecía cortada al tránsito y colmada de puestos de venta de figuras del santo en infinita variedad de tamaños, velas, rosarios y llaveros.
Lejos del vaivén habitual de autos que suele saturar la calle Cuzco a la altura de Rivadavia, la cuadra permanecía cortada al tránsito desde este domingo y colmada de puestos de venta de figuras del santo en infinita variedad de tamaños, velas, rosarios y llaveros, así como también café, tortas fritas, mates, pantuflas y espigas de trigo.
Mientras del otro lado de las vías del tren el ritmo comercial de Liniers continuaba con su frenesí habitual, sobre las veredas aledañas a la iglesia de San Cayetano se vivía una exaltación distinta: gente que lloraba, se abrazaba, mujeres con niños aferradas a una vela, hombres sosteniendo estampitas, con rosarios en las manos, personas que rezaban, que donaban, que pedían, besaban imágenes del Papa o simplemente caminaban en silencio.
“La primera vez que vine era chica y desde entonces no falté jamás”, aseguró a Télam Rosa Liliana, de 46 años, quien llegó desde Laferrere para pedir por “la salud de un sobrino y trabajo para su hijo”.