Parque Avellaneda: 3 años de prisión en suspenso para la mujer que envenenaba perros

Entre 2017 y 2018, en Parque Avellaneda ocurrió lo mismo que ahora está sucediendo en Pilar. Los perros del barrio sufrieron intoxicaciones y algunos de ellos murieron. Los vecinos denunciaron que los estaban envenenando. A través del análisis de las cámaras de seguridad se detectó a una mujer que desparramaba una sustancia en el cantero de un árbol. La identificaron como Haydée Ordas (66) y descubrieron que vivía en la misma zona de los ataques. En su casa encontraron el tóxico que había afectado a los animales y ella fue llevada a juicio por actos de crueldad contra los animales y por arrojar residuos peligrosos. Ahora la sentenciaron a tres años de prisión en suspenso y una multa de $ 15.000.

El caso fue llevado adelante por la Unidad Fiscal Especializada en Medio Ambiente de la Fiscalía de la Ciudad (UFEMA) y en la investigación estuvieron abocadas dos divisiones de la Policía de la Ciudad.

Los vecinos en su momento habían estimado que al menos 60 perros fueron envenenados por la mujer, pero en muchos casos no hicieron la denuncia. La UFEMA logró comprobar 32 casos de perros envenenados, seis de los cuales murieron. Además, entre las pruebas que reunió está el aporte de algunos vecinos, que presentaron trozos de pan y de carne impregnados con un tóxico.

El análisis de esos sebos reveló que tenían la misma sustancia que envenenó a los perros: Furadán, un plaguicida de uso agrícola que contiene carbofuran y cuyo uso está prohibido en la Argentina. Esta sustancia es altamente tóxica tanto para los animales como para los seres humanos. Ataca al sistema nervioso central y parasimpático. Y la Justicia determinó que sus efectos eran compatibles con los que sufrieron los animales afectados de Parque Avellaneda.

Haydée Ordas en una captura del video tomado por cámaras de seguridad, que sirvió para identificarla y fue una de las pruebas para su condena.

Haydée Ordas en una captura del video tomado por cámaras de seguridad, que sirvió para identificarla y fue una de las pruebas para su condena.

Las pruebas acorralaron a Ordas. Los casos de envenenamiento ocurrieron en cuadras cercanas a su domicilio de aquella época, en avenida Directorio al 3700. Y cuando allanaron su departamento encontraron “Furadan 48 F”. Además, las cámaras de seguridad habían registrado el momento en que arrojaba sus sebos junto a un árbol.

En su momento, en diálogo con América TV, Ordas había dicho que le habían tendido “una trampa” y que cuando fue captada por las cámaras no estaba arrojando veneno, sino “semillas de girasol que venía comiendo”. Con respecto al Furadán, explicó: “Eso vino del sur, me lo dieron para secar unos árboles que tenía allá. Cuando me mudé a Buenos Aires, hace cinco años, todo lo que tenía en mi casa, lo traje. Cuando la Policía hizo el allanamiento y encontró eso ni me acordaba que estaba. Como vino embalado, así quedó”.

Pero ante la evidencia y patrocinada por una defensora oficial, Ordas llegó a un acuerdo de avenimiento con la Fiscalía. Y aceptó una pena de tres años de prisión en suspenso y una multa de $ 15.000, que ahora fue homologada por el Juzgado en lo Penal, Contravencional y de Faltas N° 8.

En la sentencia, firmada por la jueza Natalia Molina, se señala que “no sólo se cuenta con una grabación de la encausada arrojando sustancias en la vía pública, sino también con los informes técnicos realizados, de los cuales resulta que los canes habían sido intoxicados y que el elemento secuestrado en el marco del allanamiento efectuado en el antiguo domicilio de la Sra. Ordas se trataría de carbofuran, una sustancia altamente dañina para la salud”.

Así se acredita que Ordas cometió actos de crueldad animal, según lo que establece la ley 14.346, que sanciona con de 15 días a un año de prisión a quien mate animales “por sólo espíritu de perversidad”. Y también quedó probado que infringió la ley de residuos peligrosos, que contempla penas de 3 a 10 años de prisión o reclusión y multas de $ 10.000 a $ 200.000 para aquel que envenene, adultere o contamine “de un modo peligroso para la salud el suelo, el agua, la atmósfera o el ambiente en general”.

Ordas no irá a la cárcel: la sentencia es en suspenso porque no tiene antecedentes, aunque si es condenada por otro delito sí deberá cumplir la prisión en forma efectiva. La Justicia determinó que la mujer pague la multa de $ 15.000 en tres cuotas del $ 5.000 y que el dinero sea destinado a ONGs que protegen animales.

Además, durante dos años Ordas deberá fijar residencia e informar cualquier cambio de domicilio a la Fiscalía y al Patronato de Liberados, a cuyo cuidado deberá someterse. También deberá concurrir personalmente cada vez que sea citada por la Justicia.

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