Las situaciones que padecen los ciclistas en la Ciudad

Respecto de las bicicletas, hay datos incontrastables. Primero: cada vez se utilizan más en la Ciudad de Buenos Aires, especialmente con la expansión del sistema Ecobici. Segundo: el crecimiento de su uso requiere la adaptación de los conductores de vehículos motorizados y de los peatones al nuevo escenario, en el que comparten el espacio público con los ciclistas. Tercero: el conocimiento mutuo es clave para una convivencia armónica, pero suele haber muchos prejuicios y poca disposición a ponerse en el lugar del otro.

Los ciclistas describen las conductas de los otros actores del tránsito -conductores de automotores, peatones y otros ciclistas- que más les molestan.También señalan algunos defectos en la infraestructura vial y del diseño de la red de ciclovías que debieran corregirse para que puedan moverse más seguros.

1) Los que abren la puerta sin mirar hacia atrás.

Es habitual que el conductor de un auto, luego de estacionar, abra la puerta y baje sin cerciorarse de si viene alguna bicicleta. Esta conducta puede ocasionar la caída del ciclista, que no tiene tiempo de frenar e impacta contra la puerta. Consejo para los conductores: antes de bajarse mirar siempre el espejo retrovisor lateral y abrir la puerta con la mano derecha, lo que hará que el cuerpo gire y se amplíe el campo visual hacia atrás.

2) Los que doblan sin poner la luz de giro

La mala costumbre argentina de no anticipar las maniobras pone en riesgo extra a los ciclistas. Es evidente que quien circula en bicicleta debe poder prever si un automotor va a seguir derecho o va a doblar para, de esa manera, tomar los recaudos necesarios y efectuar la maniobra correcta.

3) Los que pasan pegados al ciclista para “darle una lección”

El mínimo roce puede derivar en que un ciclista pierda la estabilidad y caiga al asfalto. Por eso, los automovilistas deben circular a no menos de 1 metro de distancia de las bicicletas. Los “justicieros” que se sienten con derecho de asustar a un ciclista tirándole el auto encima cometen una falta grave y son una amenaza para un usuario extremadamente vulnerable.

4) Los que se detienen en doble fila

Es una de las situaciones peor valoradas por los ciclistas, ya que cuando se encuentran con un auto en doble fila, para esquivarlo, deben incorporarse al carril central del tránsito, por el que circulan autos a mayor velocidad.

5) Los colectivos que se cierran de golpe

El Manual del Ciclista del Gobierno porteño enseña a circular por la derecha. El problema se da cuando la calle tiene tránsito de colectivos. El gran punto ciego que tiene el chofer entre su espejo derecho y la rueda trasera derecha, combinado con la costumbre de cerrarse abruptamente para frenar en las paradas, representa una de las situaciones más temidas por los ciclistas.

6) Los que bloquean la ciclovía

Si una ciclovía está bloqueada por un auto que quiere entrar a un garaje o por un camión de reparto, pierde su funcionalidad y hace que los ciclistas, que vienen en las dos direcciones, deban salirse de ella e ingresar a la calzada para después volver a ingresar, todo lo cual implica un riesgo aumentado. Lo mismo sucede con los contenedores de basura mal ubicados.

7. Los peatones que esperan sobre la ciclovía

Algo que los peatones suelen hacer es bajar a la calle antes de cruzar y esperar allí a que el semáforo les dé paso, en vez de hacerlo sobre la vereda. Esta costumbre se repite también si hay una ciclovía, con lo que fuerzan a los ciclistas a detener su marcha y, además, se ponen en riesgo de colisión.

6) Los que bloquean la ciclovía

Si una ciclovía está bloqueada por un auto que quiere entrar a un garaje o por un camión de reparto, pierde su funcionalidad y hace que los ciclistas, que vienen en las dos direcciones, deban salirse de ella e ingresar a la calzada para después volver a ingresar, todo lo cual implica un riesgo aumentado. Lo mismo sucede con los contenedores de basura mal ubicados.

7. Los peatones que esperan sobre la ciclovía

Algo que los peatones suelen hacer es bajar a la calle antes de cruzar y esperar allí a que el semáforo les dé paso, en vez de hacerlo sobre la vereda. Esta costumbre se repite también si hay una ciclovía, con lo que fuerzan a los ciclistas a detener su marcha y, además, se ponen en riesgo de colisión.

10) Los ciclistas que invaden el carril contrario

Si lo hacen para sobrepasar, no hay problema. Pero hay ciclistas que circulan de a dos o en grupo y copan ambos carriles de la ciclovía, con lo cual generan inconvenientes tanto para los que quieren pasarlos y no pueden como para los que vienen de frente y deben bajar la velocidad a la espera de que los “invasores” se corran a su carril.

11) Las ciclovías que se cortan abruptamente

Muchos ciclistas mencionan casos como los de Teodoro García y Villanueva, Pasco y Alsina y Tucumán y Uruguay, entre otros, donde las ciclovías se interrumpen. Pero quizás la más emblemática de las ciclovías sin final feliz sea la de Virrey Cevallos, que al llegar a Belgrano desaparece y se transforma en una calle en contramano.

12) Las canaletas

Son enemigas declaradas de los ciclistas y causantes de muchas caídas: el ancho de la canaleta para que escurra el agua en las bocacalles es tal que la rueda delantera de la bicicleta puede encajarse y hacer que el conductor termine en el suelo. Los baches y la falta de mantenimiento en general también constituyen un riesgo para los usuarios.

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